viernes, 31 de agosto de 2012

Avodá Zará 27 - Primero está la vida


Los últimos días estuvimos analizando los casos de las nodrizas, de los mohalim (aquellos que circuncidan) y de las parteras; hoy nuestra Mishná nos presenta el caso de los médicos. La pregunta es la siguiente ¿puede un judío atenderse con un medico no judío? La respuesta de la Mishná es críptica, como suele serlo, y nos dice que si es por "mamón" uno podría atenderse con un medico gentil mas si es por "nefashot" uno no debiera hacerlo. 

Como ya es costumbre, para los que venimos estudiando diariamente Talmud, serán los sabios de las generaciones que le siguen a la redacción de la Mishná los que intentarán explicar aquellas oscuras palabras. Y nos dirán, entonces, lo siguiente: "mamón" significaría en este contexto "cuando no hay peligro de vida" mientras que "nefashot" vendría a significar "cuando hay peligro de vida". Entonces la halajá quedaría así: cuando una enfermedad no presenta ningún peligro de vida uno puede atenderse con un medico no judío ya que no sospechamos que este hará algo para terminar con la vida del judío (sería en todo caso, demasiado alevoso). Sin embargo en una enfermedad o en una lastimadura con riesgo de vida uno no debiera atenderse porque sería muy sencillo para el medico gentil hacer algo para en vez de salvarlo, hacer que (o dejar de hacer) y que el judío muera. No obstante, los sabios del Talmud no se sacian con esta respuesta y van por más y nos advierten: si se trata de una enfermedad que quizás uno pueda sobrevivir de la misma o quizás no, uno no debiera atenderse con un medico no judío; pero en el caso de una enfermedad que inevitablemente terminará con la vida de un judío uno puede atenderse con un médico no judío ya que "no hay nada que perder". Más allá de que en nuestros días, y ya los sabios del medioevo lo atestiguaban, estas halajot, cayeron en desuso ya que no existe más la sospecha de que un no judío quiera matar a un judío, estos ejemplos nos muestran un gran principio talmúdico. 

Primero está la vida. Discutiendo en torno a esta problemática un sabio talmúdico cita el final del versículo 18:5 del libro de Vaikrá para decir que uno debe vivir por las mitzvot y no morir por ellas. VeJai Bahem, Beshelo Iamut Bahem es el lenguaje que utilizan los sabios. Las mitzvot deben servirnos para la vida no para morir por ellas. Por este motivo los sabios permiten, y obligan, a violar el Shabat para salvar una vida. Debemos siempre recordar que los preceptos nos invitan a vivir, a vivir una vida digna y una vida espiritualmente desafiante. Los mandamientos no están hechos para morir por ellos sino para ser que nuestras vidas puedan elevarse de la mediocridad y de la mundanidad. Los mandamientos nos invitan siempre a vivir una vida más digna de ser vivida, a comprender la importancia y el significado de estar vivo.

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