viernes, 25 de mayo de 2012

Sanhedrín 82 - Acostándose con no-judías

Todos vivimos en un mundo lleno de categorías. Estas delimitan quién está "adentro" y quién está "afuera". Los judíos, como todo pueblo, siempre tuvieron categorías para definir quién está adentro y quién está afuera. La más conocida, de estas categorías es la que divide entre Judíos y Goim (no judíos). Ser judío no tiene nada de bueno en sí, como ser Goi no tiene algo malo en sí mismo. Simplemente es una manera de categorizar pero muy fácilmente puede convertirse en un elemento que estigmatiza y denigra. Cada vez que yo utilizo el término goi, simplemente lo hago para referirme a una persona no judía, sin ninguna carga peyorativa en lo absoluto. 

Luego de esta perorata puedo comenzar a compartir con ustedes la siguiente Guemará. Rab Jia decía: Quién tiene relaciones sexuales con una goiá (mujer no judía) es como si se estuviera casando con una deidad pagana. Los sabios de la Mishná nos dicen en nuestra Guemará que está prohibido tener relaciones sexuales con una mujer no judía. ¿Por qué? Porque seguramente, según su visión, uno terminaría sucumbiendo a sus ídolos y dioses. Rab Dimi nos comenta en nombre de la Casa de los Jashmonaim, que si un hombre judío tiene relaciones sexuales con una mujer no judío trasgrede diversos preceptos bíblicos con relación a las interacciones sexuales. Se lo acusa de haber transgredido Nidá (estar con una mujer menstruante), de Shifjá (de haberse acostado con una mujer esclava, estando esto prohibido si uno es un hombre libre), de Goiá (específicamente de acostarse con una mujer no judía) y de Znut (prostitución) o Eshet Ish (acostarse con una mujer casada) según corresponda. 

Si los "celosos de la fe", judíos-extremistas-guerreros se encontraban a un hombre acostado con una mujer no judía podían en ese momento matarlo. Y sobre ellos no pesaría ninguna muerte ya que están actuando por "el bien de Israel". El arquetipo de esta situación aparece en Bemidbar-Números 25. Allí la Torá nos cuenta que el pueblo de Israel comenzó a tener relaciones con las hijas de moab, las cuales hacían que los hombres judíos tomen a sus ídolos como dioses. En ese momento Ds se enoja con el pueblo y manda una plaga que extermina a 24000 hombres. Moshé, para aplacar la ira divina manda a los "celosos de la fe" a matar a todo hombre que se estaba acostando con una mujer no judía. Allí aparece Pinjás ben Eleazar ben Aharon HaCohen que mata con una lanza a Zimri y a la mujer midianita con la que él se acostaba, Cozbi. Ds le reconoce su acción (el haber matado a dos personas!) con, paradógicamente, el pacto de la paz. La Guemará trae esta historia como el paradigma del que mata por "celar a Ds". Los sabios, si bien no recriminan la acción de Pinjás de manera directa, no están muy cómodos con esta historia. Nadie debía tomar justicia por mano propia, primero debía pasar la decisión por el Beit Din. 

Por último y para contextualizar: El tema de tomar mujeres no-judías fue siempre una situación problemática. Desde los tiempos de Abraham hasta los tiempos de Ezra casi todas las grandes figuras mencionadas en la Biblia se casan con mujeres "no judías". Así lo hacen Abraham, Iosef, Moshé e incluso Shlomó. De esto aprendemos dos cosas: La idea de que es judío quien nace de vientre judía no siempre existió, aunque hoy en día sea la halajá. En segundo punto vemos que no existía la prohibición de casarse con mujeres de otros pueblos, excepto de algunos pueblos idólatras en particular. La idea de un judaísmo endogámico, en la cual sólo se nos permite casarnos con gente de "nuestro propio pueblo" si bien es antigua y encontramos rastros en los patriarcas, no fue implementada sino hasta los tiempos de Ezra, en el siglo V a.e.c.  



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