viernes, 6 de abril de 2012

Sanhedrín 51 - Bat Kohen


 וּבַת֙ אִ֣ישׁ כֹּהֵ֔ן כִּ֥י תֵחֵ֖ל לִזְנ֑וֹת אֶת־אָבִ֙יהָ֙ הִ֣יא מְחַלֶּ֔לֶת בָּאֵ֖שׁ תִּשָּׂרֵֽף׃  "Si la hija de un sacerdote se profana prostituyéndose, a su padre profana. Será quemada al fuego. (Vaikra 21:9) 

Este será el versículo que nos guiará en nuestro estudio. En el último post estudiamos el orden de severidad de las penas de muerte que un tribunal rabínico puede decretar. Algunos decían que la más terrible era Skilá y otros decían que era Sreifá. La Guemará, en su juego de asociación libre, comienza a discutir en torno a una de las transgresiones que es castigada con la Sreifá, el abrasamiento. Si, como dice el versículo, la hija de un sacerdote se prostituye, debe ser quemada a fuego (o sea, recibir el castigo de Sreifá que en el próximo post veremos como se implementa) porque con su acto hace que su padre, una figura de mucha relevancia, sea deshonrado y humillado. Recordemos siempre que la Torá habla en un lugar y en un tiempo determinado. La Torá es presa, como quizás nos insinúa Maimonides, de la cosmovisión del mundo de hace más de 3000 años en el medio oriente. Intentemos, al estudiar estos temas, superar nuestro "natural" y moderno rechazo a este tipo de penas y concepciones. 

La Guemará especificará sobre quién es considerada una hija de Kohen, cómo debe ser hecha la transgresión para recibir esta pena y otros muchos detalles. Pero lo importante, para que comprendan un pasaje maravilloso que estudiaremos hoy, es que los sabios discuten con vehemencia qué tipo de castigo debe recibir ella y por qué en este caso es Sreifá y no Skilá. Con esto en mente lean lo que viene a continuación. 

La Halajá en los tiempos del Mashiaj: Rab Iosef hace la siguiente pregunta: "¿es necesario fijar una halajá para los tiempos del Mashiaj?". La pregunta se basa en el hecho que dado que el Beit Hamikdash fue destruido y como consecuencia no se pueden juzgar más casos de penas capitales, o sea, los sabios ya no pueden decretar más la muerte de una persona por una transgresión siendo que ellas solamente serán reanudadas en la época mesiánica cuando el Beit Hamikdash vuelva a existir. Entonces ¿para qué "perder tiempo" estudiando halajot sin fines prácticos?, una pregunta que muchos estudiantes de Talmud y de Torá nos hacemos. Abaie le contesta a Rab Iosef, y nos contesta a nosotros, diciéndole: "si éste es el caso tampoco debemos estudiar las leyes en torno a los sacrificios, ya que sólo tendrán utilidad en los tiempos mesíanicos." Pero nosotros decimos, dice Abaie, "estudia y recibe el mérito del estudio por el estudio mismo". 

El estudiar, aprender, discutir y conocer se convierte en un fin en si mismo. El estudio, en estos casos, no busca una finalidad práctica sino que intenta generar conciencia del estudio por él mismo, Lishmá, como se dice en hebreo. Muchas veces, y más en la modernidad, buscamos una utilidad práctica e inmediata a todo lo que hacemos. Todo debe servir para algo. Si algo no me rinde o no me da frutos inmediatamente lo tildamos de inoperante. Al estudiar temas sin vigencia práctica obtenemos el mérito de dedicarnos a algo por el estudio mismo, por el amor a la Torá y a Ds.

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