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martes, 8 de noviembre de 2011

Berajot 19 - Kavod

Cambio de paradigma. Daf Yomi va a cambiar su sistema diario. Teniendo en cuenta la formulación rabinica que nos enseña: Tafasta Meruba lo Tafasta, tafasta muat tafasta que devino en el español como "El que mucho abarca poco aprieta" en vez de intentar resumir diariamente todo una página de Guemará, que es un trabajo muy complicado y que es muy difícil de hacerlo en pocas lineas, voy a agarrar un tema-tópico-frase o algún aprendizaje de la Guemará y lo desarrollaré de manera más extenso.

El tema de hoy: Kavod. 

Kavod significa honor. Ayer hablábamos sobre el kavod-honor que le debemos dar a los muertos (Kavod Hamet). Esto incluye acompañar a la familia y ocuparse de que tenga un entierro digno. La guemará también nos enseña hoy el concepto de Mitzvat Hamet. Si hay un hombre que muere y no tiene quien lo entierre, quien se ocupe de que tenga un entierro digno, tenemos la obligación de ir y ocuparnos nosotros mismos de su entierro. Esto incluye también a los sacerdotes que por regla general tienen prohibido acercarse a un muerto pero, como enseñan nuestros sabios, ocuparnos de un muerto que no tiene a ningún pariente cercano que se ocupe de él tiene preponderancia sobre las leyes de pureza ritual de los sacerdotes. 

La Guemará luego trabaja el tema del Kavod Harab, el respeto-honor que le debemos brindar a nuestros maestros o nuestros mayores. Se enseña que quien desprecia a un maestro, incluso después de su muerte, su castigo es el Nidui que es una suerte de ostracismo comunitario. La única forma que esta persona pueda volver a la comunidad es a través del arrepentimiento sincero. El Kavod Harab implica el respeto a una persona de mayores conocimientos que uno. Implica tomarlo seriamente, no reírnos de sus palabras, prestar atención a sus dichos, etc. Aceptamos que, más allá que nos guste o no, es una persona con ciertos conocimientos y que por ese motivo es digno de respeto. Hace unas semanas nos enseñaba la Guemará que incluso a un anciano que en su momento fue un gran sabio pero que ya se había olvidado de su Torá debemos respetarlo ¿Por qué? Porque las tablas rotas del pacto fueron puestas junto a las nuevas Tablas que D-s le dictó a Moshé. Nuestra Guemará enseña también que este respeto, que es por ejemplo no avergonzar a nuestro maestro, tiene sus limites. Si hay una situación de Jilul Hashem, de profanación del nombre Divino, en donde nuestro maestro esta involucrado debemos amonestarlo incluso si nos encontramos en el mercado. 

El más grande de los honores. Kvod Hamet, ocuparnos del muerto es de extrema importancia. Incluso si estamos yendo a hacer la circuncisión de nuestro hijo debemos ocuparnos de enterrar, darle un final digno, a quien no tiene quien lo entierre. En la vida debemos respetar a nuestros mayores en conocimientos, darles nuestro respeto, eso es Kvod Harab. Pero hay algo más grande que estos dos honores: Kvod Habriot, el honor a los hombres. El honor a todo hombre y a toda mujer más allá de su condición de sabio o su posición económica. El respeto a todas las criaturas creadas por D-s. Es por eso que enseña nuestra Guemará que el Kavod Habriot es tan grande, o sea, importante, que desplaza a todos los mandamientos negativos (Ejemplos de mandamientos negativos: No mataras, no robaras, etc.). Por respeto a las criaturas que son la imagen y expresión de D-s en la tierra, enseñan nuestros sabios, que todas las mitzvot negativas quedan en un segundo plano.  


Extra. Rabi Iosi enseña que el hombre nunca debe abrirle la boca al Satan. ¿Qué quiere decir esto? Que, por ejemplo, no debemos en nuestras oraciones decirle a Ds: "Señor del Universo, mucho he pecado pero tu no me lo has cobrado todavía". Esto sería tentar a Satan, el ángel que "castiga", para que venga y lo haga. 

lunes, 7 de noviembre de 2011

Berajot 18

Nuevo capitulo cuyo nombre es "Mi Shemeto". La primer Mishná nos enseña cómo debemos proceder, y quién está obligado - y quién no - a decir el Shema cuando alguien muere. Si uno tiene un muerto delante uno está exento de decir el Shema o de cumplir cualquier Mitzva de la Torá. Luego se nos habla que los que se encargan de los preparativos del muerto, dependiendo la circunstancia, están obligados o exceptuados de pronunciar el Shema.  

Regla general. "Las mujeres, los esclavos y los pequeños están exceptuados de la lectura del Shema, de los Tefilin. Pero están obligados a la Tefila (Amida), a la mezuza y a decir el birkat hamazon". En los próximos días ampliaremos el por qué. 

Volvamos a los muertos. Quien tiene un muerto delante no puede comer frente a él, lo mejor sería que se vaya a otra casa, si no tiene otra casa debe ir a otro cuarto, si no tiene otro cuarto debe poner una mejitzá (una separación) entre él y el muerto. Si no tiene con qué hacer una separación, que se de vuelta. Lo mismo aplica a ponerse los teflin o a la hora de cumplimentar cualquier Mitzvá. La misma no debe hacerse frente a un muerto porque es como despreciar los mandamientos. No debemos ir a un cementerio con un Sefer Torá o con Tefilin. Tampoco debemos ir con tzitziot colgando ya que se cuenta que los mismos eran tan largos que tocaban las tumbas y los muertos sentían que los vivos los estaban despreciando ¿Por qué? Porque era una manera de gozarlos diciéndoles: "nosotros podemos seguir cumpliendo mitzvot y ustedes no". 

Moviendo los huesos. En relación a los muertos se trae una enseñanza: quien mueve los huesos de un muerto no debe ponerlos en la espalda de un animal para transportarlos porque esto es una muestra de desprecio al muerto. La tradición enfatiza la noción de Kavod Hamet, honrar al muerto. Pero ¿por qué se trasladaban los huesos? Cuentan los sabios post-talmúdicos que era común en los tiempos de la Mishná que se enterrasen a las personas y que luego de un tiempo cuando su carne se descomponía sus huesos eran sacados de las tumbas y trasladados a cofres de piedra. 

Halvaiat Hamet. Uno de los preceptos más importantes es honrar al muerto y una de las formas más importantes de honrarlo es acompañarlo a él y a su familia en su entierro, esto se denomina Halvaiat Hamet. Rajaba enseña que quien ve una procesión y no se suma a acompañar al muerto es considerado un malvado.