Mostrando entradas con la etiqueta primicias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta primicias. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de septiembre de 2011

Guitin 48

Terminamos un nuevo capitulo, el cuarto. En las últimas líneas de aquel capítulo se discute en relación a que si se vende una tierra lo que se vende es verdaderamente la tierra como un todo, lo que incluiría sus productos o si lo que la tierra produce no está sujeta a la venta. ¿En qué cambia? Cambia en el hecho de si tengo el deber, si soy halájicamente responsable, de llevar las primicias (bikurim) de aquella tierra que vendí al Templo. La Mitzvá de los Bikurim es una de las más antiguas que recordamos. Imaginemos una cultura agraria donde los primeros frutos que salían de la tierra, en los tiempos de Shavuot, eran entregados al Templo como forma de agradecimiento. En la Torá aparece repetidamente la noción que lo primero de cada cosa que hagamos pertenece a Ds, o sea, no nos pertenece. Eso pasa con el primogénito, con nuestras primeras crías de ganado y con nuestros primeros frutos. Es por este motivo que hasta la fecha de hoy "sobornamos" a un Cohen cuando nace un primogénito en la ceremonia del "Pidion Haben" para redimir a los primeros que rompieron el vientre materno del servicio en el Templo. La Guemará trabaja temas muy complicados y alejados de nuestra realidad pero la gran discusión es ¿Qué hacer con aquellas primicias de aquel campo que vendí? Todos coinciden que hay que llevarlas igual al Beit Hamidkash, lo que se discute es que si hay que "leer" o no. ¿Leer qué? Leer un fragmento que se debía decir cada vez que se entregaban las primicias que aparece redactado en el libro de Devarim (26:5-10)


 5 Entonces hablarás y dirás delante de Adonai tu Dios: 'Un arameo errante fue mi padre. Él descendió a Egipto y vivió allí con unos pocos hombres, y allí llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa.
 6 Los egipcios nos maltrataron, nos afligieron e impusieron sobre nosotros dura esclavitud.
 7 Pero clamamos a Adonai, Dios de nuestros padres, y el Eterno escuchó nuestra voz. Vió nuestra aflicción, nuestro trabajo forzado y nuestra opresión,
 8 y Adonai nos sacó de Egipto con mano poderosa y brazo extendido, con gran terror, con señales y prodigios.
 9 Nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra: una tierra que fluye leche y miel.
 10 Y ahora, oh Adonai, he aquí que traigo las primicias del fruto de la tierra que tú me has dado. "Lo dejarás delante de Adonai tu Dios, y te postrarás delante de Adonai tu Dios."

Cuando de la tierra empezaban a manar los frutos debíamos recordar de dónde veníamos y cómo llegamos hasta donde estamos. Veníamos siendo arameos errantes (el que tenga memoria sabrá que este fragmento también lo decimos en la actualidad durante el Seder de Pesaj) y Dios nos liberó de la opresión y llegamos a una tierra de abundancia. En el medio del éxito debemos recordar nuestro pasado humilde. 

Nuevo capitulo. Empezamos un nuevo capitulo, el quinto del tratado de Guitin. Continuará como el que acabamos de terminar trayendo diferentes halajot para regular la vida social judía y con los demás pueblos. Los divorcios seguirán olvidados por un rato.

La primera Mishná. En los casos de Nezikin ("agresiones físicas") se estima con las tierras de "Idit" (la mejor de las tierras). En los casos de Baal Job (acreedores) se estima con las tierras "Beinonit" (intermedias). La Ketubá de la mujer se estima con las tierras "ziburit" (la peor de las tierras).  Pero en este último caso Rabí Meir disiente y dice que es con las tierras Beinonit también. Otro dato que se enseña en la Mishná es que no se puede cobrar, bajo ningún punto, de los bienes subyugados (minejasim meshuavdim) en los casos que haya bienes libres (nejasim bnei jorin). Los huérfanos cobran de las Ziburit. Y muchas cosas de estas cosas se hacen por Tikun Olam. 

¿Qué es todo esto? Alguien que ve todos estos términos por primera vez seguramente se asuste y no entienda más de dos palabras. Pero, bli neder (sin promesa), vamos a terminar entendiendo todos estos términos y algo de sentido va a tener. Algunos datos a tener en cuenta: Según la literatura rabínica existen tres tipos de tierra que una persona puede tener: la mejor se llama Idit, la intermedia Beinonit y la peor Ziburit. Las mismas se catalogan por la ubicación y la productividad (y otras cosas que vamos a ir viendo). Por otro lado las personas pueden tener dos tipos de bienes: los meshuavdim, los que están ya "reservados" para alguien (en una deuda por ejemplo si ponemos una tierra como garantía esa tierra esta meshuvad), o bien, tenemos bienes libres, que podemos disponer de ellos como querramos. 

Lo primero que va a preguntar la Guemará es ¿Por qué decimos que todo esto es por Tikun Olam si es que ya esta en la Torá!? Ya que está dicho en Shemot 22:4  מֵיטַ֥ב שָׂדֵ֛הוּ וּמֵיטַ֥ב כַּרְמ֖וֹ יְשַׁלֵּֽם, "de lo mejor de su campo y de lo mejor de su tierra pagará". Entonces es obvio que quien daña a alguien ya desde la Torá está especificado que debe pagar el daño que ocasionó con lo mejor de sus tierras. ¿Para qué hace falta esto de Tikun Olam? La discusión de está primera suguiá (fragmento) será en torno a la cuestión si debe pagarse de la mejor de la tierra del que daño o del que fue dañado. Rabí Ishmael dirá que tiene que ser de la del dañado y Rabí Akiva dirá que debe ser del que dañó. En todos los casos se debe pagar con la tierra del que dañó, así queda la halajá, o sea, con la posición de Rabí Akiva. Incluso que la peor de las tierras del demandante sea igual que la mejor del acusado, con las de este último se debe abonar la indemnización.

Frase del día: המוציא מחברו עליו הראיה, El que es acusado es el que debe presentar pruebas (traducción libre). Éste es un principio general de la Guemará diferente. Si yo soy acusado de algo, soy yo quien debe presentar pruebas de mi inocencia y no al revés. Al que yo le quité algo tiene la ventaja. A menos que yo pruebe que no se lo quité, él gana el juicio. Él no debe comprobar que yo se lo saqué, yo debo comprobar que no lo hice. Hay una sutil pero importante diferencia. Si hay algún abogado leyendo esto ¿podrías explicar como funciona esto en la ley Argentina o de algún otro país? Gracias!

Shabbat Shalom uMeboraj


jueves, 8 de septiembre de 2011

Guitin 47

En la última Guemará nos quedamos con la siguiente Mishná que aún no la hemos trabajado: El que se vende a si mismo y a sus hijos a un Goi no lo rescatamos, pero sí rescatamos a sus hijos luego de la muerte del padre. Lo primero que aclara la Guemará, según la opinión de Rab, es que la mishná habla en el caso de alguien que ya se vendió dos o tres veces a los no judíos. A esa persona no se la puede rescatar. Y así queda la halajá del Rambam. A la primera vez que una judío se vende por necesidad o porque no puede pagar una deuda se lo rescata. Si ya lo hace 3 veces la cuarta vez no debe ser rescatado. Y a sus hijos se los rescata, como aclara la Guemará, para que no "aprendan de las costumbres de los no judíos" y mucho más si sus vidas están en peligro. Para entender estos pasajes "fuertes" debemos comprender que hasta hace no mucho tiempo, y todavía más en aquellos tiempos, había una gran desconfianza entre las diferentes tribus o culturas. El judaísmo sentía, por lo menos en la la etapa talmúdica, que "el Otro" era casi un bárbaro y había mucho miedo de entrar en relación con ellos. Siempre hubo excepciones y como siempre estas miradas son parciales. Pero BH cuando estudiemos Avodá Zara veremos que muchos rabanim tenían un fuerte miedo de los no judíos y los pensaban como violadores y asesinos. Muchas veces sus puntos de vista habrán estado justificados y muchas otras veces no. Otro punto interesante para recalcar de la Guemará es que los jajamim se preguntan si como comunidad tenían la obligación de rescatar a un Israel Meshumad ("un apóstata"). Dicen que lo vieron comiendo carne Taref (no kasher) y que por eso no lo quieren rescatar y un rab, muy adelantado, les contesta que quizás fuera una necesidad para él o un deseo muy imperioso comer carne taref. Le replican a él que no era ese el caso porque una vez lo vieron que tenía la opción de ambos timpos de carne y eligió la carne taref. La Guemará dice que no hay que rescatarlo pero muchos ajronim, señala Steinzaltz, (el T´´az por ejemplo) permiten rescatarlo más allá de que incumpla con premeditación los mandamientos. Nota al pie: judíos que no comían kasher hubo siempre, no es una novedad del siglo XIX. Esto va para los que tratan de tener una lectura a-histórica del judaísmo. 

Nueva Mishná. El que le vende un campo (en la tierra de Israel) a un Goi debe re-comprarla y traer las Bikurim (primicias), por Tikun Olam. Hemos escuchado muchas veces que un judío no le puede vender a un no judío parte de la tierra de Israel. Como vemos, desde la historia o la narrativa talmúdica, estas transacciones pasaban. Como hemos aprendido, los jajamim no decretan sobre cosas que no existen. Pero lo que sí siempre hubo fue una discusión sobre si se puede o no se puede venderla. La mayoría dirá que no porque argumentarán que sospechamos que el Goi puede traer idolatría a la tierra. Mezclo con algo de Israel siglo XXI. Hace unos meses muchos rabinos ortodoxos comenzaron a recriminar a quienes le vendían a los árabes (en su gran mayoría musulmanes) departamentos o casas en Israel. Pero vale la pena recalcar que desde la edad media la inmensa mayoría de los sabios judíos no consideran a los musulmanes como idolatras ya que adoran a nuestro "mismo Ds" sin imágenes. Fue un detalle, volvamos a la Guemará.

Lo que nuestros jajamim dicen es que incluso si se vende parte de la tierra de Israel a un Goi la misma no pierde su "Santidad", su Kedushá, porque está escrito en Vaikra 25:23 "Porque Mía es toda la tierra (dice Ds)". Ese es el primer punto. Por otro lado Rabi Eleazar dice que se podría vender la tierra a un no judío pero si ese es el caso igualmente se debieran llevar las primicias (los bicurim) al Templo de esos campos vendidos. 

Último dato. Hablando de relaciones entre judíos y no judíos, la Guemará cuenta lo que pasa con el campo y con los productos de la tierra si el mismo pertenece a un judío y a un no judío, si son socios. Recordemos que hay muchas mitzvot como Julin, Maaser o Bikurim que se deben hacer con diversos productos de la tierra de Israel y llevar al Templo. La discusión es qué hacemos con esos productos...

Reish Lakish: En el contexto de si liberamos o no a alguien que se auto-vendió se cuenta la historia de Reish Lakish que fue un gran sabio talmúdico pero que en su juventud fue un bandido. Él mismo se vendió a la gente de Lud y llevó consigo un saco con una piedra. Cuando le preguntaron por qué lo hacía contestó que la gente de ese lugar tenía la costumbre de otorgarle al que va a ser condenado a la muerte un deseo. Cuando llegó ese día, él pidió que sus captores se atasen las manos y el los golpeó a todos y los mató. Les dejo a ustedes la reflexión.