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martes, 20 de marzo de 2012

Sanhedrín 42b - últimos alegatos

BH estamos comenzando un nuevo capitulo del tratado de Sanhedrín. Con paso firme seguimos recorriendo, sin prisa pero sin pausa, las más de 2700 hojas del Talmud. Comencemos el estudio del sexto capitulo del presente masejet. 

Ya se discutió cómo eran los juicios, cómo se presentaban los alegatos, cómo discutían los jueces, etc., ahora la Guemará nos informa cómo son los procedimientos una vez que se decretó que alguien es culpable. Una vez que alguien es encontrado culpable se lo saca del tribunal de justicia para ser lapidado - skilá (si es este el tipo de muerte que le corresponde por su transgresión) -, aquí se anuncia este tipo de muerte por ser considerada la más dura pero debe ser entendida como un genérico. Se lleva al condenado hasta la casa de la lapidación que debe quedar fuera y a una distancia prudencial del Beit Din. Un hombre debe ponerse en la puerta del tribunal agitando un pañuelo y un hombre a caballo se debe poner a cierta distancia entre el Beit Din y el Beit HaSkilá (casa de la lapidación). Si un hombre que pasa por allí grita "tengo evidencia de que este hombre es inocente" el que sostenía el pañuelo lo debe agitar y el que estaba montado a caballo debe galopar hasta donde la persona será muerta para impedir que esto suceda y llevarlo devuelta al tribunal. Este procedimiento se efectúa con el fin de que si una persona va a ser ejecutada por un tribunal humano no quede la menor duda de que es 100% culpable de su transgresión. El procedimiento se puede repetir varias veces, siempre y cuando haya peso en las palabras de los nuevos testigos. 

Distancias: Como dijimos, el Beit HaSkilá debe estar alejado y no contiguo al Beit Din. Si nos ponemos a pensar hemos visto muchas veces, en películas por lo menos, que las ejecuciones se llevan al lado o muy cerca del tribunal donde se sentenció al reo. La Guemará nos dice que el motivo por el cual el Beit HaSkilá tiene que estar lo suficientemente alejado del tribunal, a tres campamentos de distancia (en medidas talmúdicas) es por un lado para que los jueces no vean al reo siendo ejecutado, ya que como explica Rashí en Makot 7a se nos dice que un tribunal que condena a alguien a muerte incluso una vez en 70 años es considerado un tribunal "asesino", y los sabios no quieren que los jueces se sientan culpables o que quizas tuerzan el juicio y lo liberen aunque debería ser condenado para no sentirse culpables. Por el otro lado el Beit HaSkilá debe estar lo suficientemente lejos como para que haya tiempo, entre que lo sacan del tribunal y lo llevan ahí, a que aparezca alguien para presentar pruebas a su favor y así salvarle la vida. 

viernes, 10 de febrero de 2012

Sanhedrín 16 - Menaanei Milei?

La Mishná declara, el Talmud indaga. La Mishná nos arroja certezas y definiciones precisas, el Talmud busca su origen, su significado y discute esas certezas. En nuestras primeras mishnaiot los sabios nos trajeron una gran cantidad de cuestiones que son juzgadas por tres jueces, por 23 jueces o como estamos viendo desde ayer, con 71 jueces, por el Sanhedrín Gdolá. El Talmud ante cada caso se pregunta ¿Por qué? ¿Por qué, por ejemplo, debemos juzgar a un "falso profeta" (Naví sheker) con el Sanhedrín Gdolá y no con el Sanhedrín Ktaná? Las respuestas son múltiples y variadas, siempre traen un versículo o más de uno de la Torá para argumentary justificar su decisión. La Guemará se lo pregunta de varias maneras como por ejemplo ¿Menaanei Milei? ¿Mena Lan? ¿Mena Anei Milei? Todas estas preguntas indagan por ¿de dónde proviene esto? ¿de dónde salen estas palabras? El Talmud no se apacigua con una declaración absoluta de la Mishná sino que trata de encontrar su raíz y fundamento. Así debemos comportarnos ante la vida, cuando alguien nos trae un absoluto, como lo hace la Mishná debemos ser como el Talmud, debemos preguntarnos y cuestionarnos, no quedarnos absortos frente a la verdad aparente. 

Sanhedrín Gdolá: En la parashá de esta semana, parashat Itró, se nos habla del consejo de Itró, el suegro de Moshé, para con el gran líder del pueblo de Israel. Moshé se fatigaba diariamente porque juzgaba al pueblo en soledad, sin un tribunal que lo ayude, por este motivo Itróle aconseja que llame a 70 sabios y que forme una gran asamblea, lo que hoy conocemos como el Sanhedrín Gdolá, compuesta por 71 sabios (el extra, era claramente Moshé). El Talmud nos cuenta que luego de la muerte de Moshé la gran asamblea ocupó su lugar. En nuestra parashá (Shemot 18) se nos cuenta que Moshé debía delegar las pequeñas cosas pero las grandes (el talmud las entiende como "las dificiles") las debía resolver él. Es por este motivo que cuestiones "pequeñas" o más bien "simples" y no trascendentales para todo el pueblo de Israel pueden ser juzgadas por consejos de jueces de 3 o 23, pero las cosas más importantes y trascendentes deben ser evaluadas por el Sanhedrín Gdolá, que en los tiempos de los Templos de Jerusalém ocupaban el lugar que había dejado Moshé. 

Ejemplos. Si había dudas si un profeta era un verdadero enviado de Ds o un falso profeta y por consiguiente debía ser muerto, esto debía ser resuelto por una corte de 71 sabios. Así también, a diferencia del resto de los hombres, si el Kohen Hagadol pecaba o si una persona erraba, y el pecado era base para una condena a muerte ésto era decidido por una corte de 23 jueces en el caso de un hombre común, pero al gran sacerdote debía juzgarlo una gran corte.

Rabi Eleazar se hace una pregunta interesante que ni la Guemará ni los exegetas logran solucionar. Si como vimos ayer (ver Sanhedrín 15) el toro que mata debe recibir el mismo castigo que su dueño y debe ser juzgado de la misma manera; el toro de un Kohen Hagadol que mata ¿debe ser juzgado por 23 jueces o por 71? La pregunta permanece abierta. Para otra de las cosas que necesitamos el aval de un Sanhedrín Gdolá es para salir a un Miljemet Reshut, una guerra voluntaria. Si Israel no sale a la guerra para defender sus fronteras o para conquistar la tierra especifica que Ds declaró que Israel debe poseer (esto sería una Miljemet Jová, una guerra obligatoria) y en cambio sale por ansias de poder, para conseguir más territorio o por otro motivo, se necesita que 71 jueces avalen la decisión del rey. Si alguien quería modificar o expandir la ciudad de Ierushalaim o su Templo debía contar con el aval del Sanhedrín Gdolá, nadie podía hacer cambios sin su permiso ya que la Torá declara que Ds le mostró a Moshe cómo se debían hacer los utensilios del Templo y así debían ser copiados. Al no estar Moshe y siguiendo el concepto que el Sanhedrín Gdolá lo reemplazó, sólo son ellos los que pueden permitir modificaciones en el Templo y en su ciudad. Cada tribu, según el Talmud, debía tener un Beit Din, ese tribunal debía ser apuntado por el Sanhedrín Gdolá ¿Por qué cada tribu debía tener su propio Beit Din? Ya que es una Mitzvá que la misma comunidad, la misma tribu, juzgue a su gente, juzgue a su pueblo. 

domingo, 22 de enero de 2012

Sanhedrín 3 - Ein Beit Din Shakul

Continuamos con nuestro nuevo tratado. Ayer habíamos visto que para Dinei Mamonot (DN), los juicios comerciales y civiles, se necesitan tres jueces. Los sabios del Talmud nos aclaran que bíblicamente con un solo juez se podía resolver algún problema de préstamos o un robo, por ejemplo. Esto lo extraen del libro de Vaikrá 19:15 en el cual dice "Betzedek Tishpot Amiteja - con justicia juzgaras a tu pueblo", como la frase está en singular nuestros sabios, entre ellos Rab, sugieren que según la Ley de la Torá con un solo juez alcanza. Entonces, ¿Por qué necesitamos tres jueces para este tipo de conflictos? Por los Ioshbei Karnot, por los vagos. Si tan solo una persona bastara para definir estos juicios, y teniendo el cuenta el principio general, de que cualquier persona de Israel está apta para ser juez, pudiera ocurrir que el juez sea un ignorante y no sepa cómo dirimir el juicio. Los sabios, al poner a tres para decidir una cuestión, suponen que al menos uno de ellos será una persona instruida. Hoy la halaja, en general, queda que para que un tribunal rabínico sea valido se necesita al menos un mumje (experto) y dos hediotim (personas sin necesariamente mucho conocimiento). 

Jakirá VeDrishá: Según la Torá todos los juicios tanto de mamonot como de nefashot necesitan Jakirá (investigación) y Drishá (averiguación) pero los sabios, por decreto rabínico, decidieron que sólo en los juicios correspondientes a Dinei Nefashot, donde la vida de la persona está en juego, se necesitan tanto de Jakirá como de Drishá. ¿Por qué? Para no cerrar la puerta a los prestamos a los pobres. Si en cada juicio en relación a mamonot se necesitaría una extensa investigación, los sabios suponen, que la gente prestaría menos plata para evitar tomarse esta molestia. Recordemos, como habíamos estudiado en Guitin, que éste era uno de los motivos por los cuales los sabios dispusieron el Prozbul. 

Ein Beit Din Shakul: Todo jurado, también en la tradición judía, no puede ser par. Con el número par se puede empatar, mientras que con uno impar siempre va a haber una diferencia y se va a poder llegar a un veredicto. En Shemot 23:2 se nos dice Ajarei Rabim Leatot, te inclinarás y seguirás a la mayoría. Y este es el principio que rige los juicios de Dinei Mamonot por lo menos. Si 2 jueces dicen Zajai (lo absuelven) y uno dice que está Jaiab (lo condena) el inputado queda Zajai, absuelto. Lo inverso ocurre si dos jueces dicen que está Jaiab. Rabi sugería que un Beit Din no debía tener tres jueces sino cinco. Él decía: para que el juicio termine con tres. ¿Qué significa esto? El comprendía que tanto para condenar como para absolver a alguien no se necesitaban tres jueces sino que tres jueces tomen esa determinación. Por ese motivo sugiere que el jurado debe tener un mínimo de cinco personas para que tres de ellas, o sea la mayoría, dictaminen a favor o en contra del acusado. La halajá no sigue la opinión de Rabi.