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lunes, 26 de marzo de 2012

Sanhedrín 47 - Sobre muertos

Repasemos en pocas palabras lo que ya venimos estudiando. Una vez que alguien es juzgado, encontrado culpable, conducido a su muerte y finalmente muerto ¿Qué sucede? La muerte, en todas las culturas, está rodeada por una serie de rituales, mitos y costumbres que ayudan a los vivos a enterrar (física y espiritualmente) a sus finados. Algunas costumbres enfatizan el hecho de olvidar al difunto, otras a tenerlo presente todo el tiempo. El judaísmo, a lo largo de la historia ha confeccionado diversas costumbres y tradiciones con respecto al muerto. En nuestra Guemará, a raíz que se habla de que los culpables son muertos por el tribunal, se nos informa de algunas costumbres que había en aquella época. Veamos algunas de ellas. 

Principio general. La columna vertebral sobre el tratamiento a un muerto, ya sea un justo o un malvado, un judío o un no judío es el de "Kavod HaMet", el honor que se le debe dar a un difunto. El contrario de Kavod HaMet es "Bizui HaMet", el desprecio al difunto. En nuestra Guemará, por ejemplo, se nos dice que si una persona fue colgada luego de su sentencia de muerte (por haber cometido idolatría, como uno de los casos) no se lo debe dejar pasar la noche colgado ya que aumentará su humillación y su cuerpo comenzará a descomponerse lo que se considera un "Bizui HaMet". Presentando esto, la Guemará nos trae una halajá general: Inmediatamente cuando alguien fallece se debe hacer "hasta lo imposible" para enterrarlo a la brevedad, no obstante uno puede demorar el entierro, un día o más, si es para esperar que se construya el cajón o que familiares del exterior vengan a enterrar a su muerto. 

Justos y malvados. La Mishná nos dice que a los malvados (los que son muertos por un tribunal) no se los debe enterrar junto a sus familias, sino que deben ser enterrados en un lugar especial. La Guemará se pregunta cuál es el motivo y llegan a la conclusión de que no se deberían enterrar a justos con malvados. Si lo leemos al pasar, nos puede resultar chocante la afirmación de nuestros maestros, esta "discriminación" tan evidente pero en realidad a quien le gustaría ir a visitar a algún familiar al cementerio y que al lado de su tumba (kevurá) esté la tumba de un asesino, un violador o un dictador. Incluso la Guemará nos dice que se hacían dos secciones diferenciadas de malvados. Por un lado los que eran muertos por decapitación o ahorcados y por el otro los que morían por "fuego" o lapidados, ya que dentro de los malvados están los más malvados que su muerte es más dolorosa (como es el caso de los que son lapidados) y otros que son "menos malvados" y que sus muertes son menos - o al menos así lo piensan los sabios - dolorosas.

Un detalle más al respecto: Los malvados podían ser, luego de un tiempo, enterrados junto a sus familias. Una vez que quedaban únicamente los huesos en el ataúd se podía desenterrar el cofre y llevarlo junto al ataúd de sus familiares. Hoy en día está casi totalmente prohibido desenterrar a un muerto porque se lo considera Bizui HaMet, excepto para casos de autopsias o para enterrar el cuerpo en Israel. 

Onen vs. Avel. Cuando una persona está de duelo se lo llama un avel (avelim en plural), estas personas deben permanecer en la casa, no cortarse los cabellos, como también realizar otras tantas ceremonias "fúnebres". Todas estas costumbres que realizamos cuando un familiar cercano fallece no aplican si uno de ellos es muerto por el Beit Din. La avelut (las prácticas de los deudos) comienzan en el momento que la persona es enterrada, antes de aquel momento al deudo se lo denomina "onen". Estas personas no tienen que realizar públicamente ninguna de las practicas previamente mencionadas ya que la aninut es sólo del corazón. El dolor, la desesperanza, la tristeza y tantas otras cosas que uno siente cuando un ser querido fallece son las primeras emociones que brotan al enterarnos de su muerte, en ese momento la persona se convierte un onén y el duelo sólo es del corazón, sin prácticas rituales preestablecidas. La aninut, en contraposición a las leyes de avelut, sí las pueden realizar los familiares de un "malvado" muerto por un tribunal ya que son sentimientos que no se pueden controlar ya que se hayan en las profundidades del corazón. 

domingo, 7 de agosto de 2011

Guitin 14

תלמוד בבלי מסכת גיטין דף יד עמוד ב

הולך מנה לפלוני, והלך ובקשו ולא מצאו - תני חדא: יחזרו למשלח, ותניא אידך: ליורשי מי שנשתלחו לו. לימא בהא קמיפלגי, דמר סבר: הולך כזכי ומ"ס: הולך לאו כזכי! אמר ר' אבא בר ממל: דכ"ע הולך לאו כזכי, ולא קשיא: הא בבריא, הא בשכיב מרע. רב זביד אמר: הא והא בשכיב מרע, הא דאיתיה למקבל בשעת מתן מעות, הא דליתיה למקבל בשעת מתן מעות. רב פפא אמר: הא והא בברי', הא דמית מקבל בחיי נותן, הא דמית נותן בחיי מקבל. לימא, הולך כזכי תנאי היא; דתניא: הולך מנה לפלוני, והלך ובקשו ולא מצאו - יחזרו למשלח, מת משלח - ר' נתן ור' יעקב אמרו: יחזרו ליורשי משלח, ויש אומרים: ליורשי מי שנשתלחו לו, ר' יהודה הנשיא אמר משום ר' יעקב שאמר משום ר"מ: מצוה לקיים דברי המת, וחכ"א: יחלוקו, וכאן אמרו: כל מה שירצה שליח יעשה ... דתנן: המחלק נכסיו על פיו, ר' אלעזר אומר: אחד בריא ואחד מסוכן, נכסים שיש להן אחריות - נקנין בכסף ובשטר ובחזקה, ושאין להן אחריות - אין נקנין אלא במשיכה; וחכמים אומרים: אלו ואלו נקנין באמירה

Ya habíamos visto la última vez si podía yo transferirle a un tercero un objeto o plata que alguien me debía a mi. Ahora la Guemará trata de resolver qué pasa con los regalos (matanot). Si yo le digo a mi sheliaj (enviado) "Ve y dale 100 a fulano", ¿Qué pasa si no le encuentra? Y así comienza un ejemplo claro de una discusión talmudica. La primera solución que nos da la Guemará son dos opciones: o bien se lo devolvemos al dueño o si no, se lo entregamos a los herederos. Luego se discute si el lashon (la lengua, el tipo de vocabulario) de "Ir" es lo mismo que "merecer o acreditar". Si este lo fuera una vez que el regalo sale de las manos del dueño, él mismo no puede reclamarlo nuevamente. Como vimos en unas páginas anteriores de la Guemará también nuestros maestros van a discutir aquí y tratarán de dilucidar si es que hablan de una persona sana que envía este pedido o si es un hombre en su lecho de muerte.

Hoy me quiero centrar en 3 conceptos talmúdicos relacionados al "comercio":

1) Im ken kinian betaut hu, vejol kinian betaut jozer. "Si en la adquisición hubo un error, es como en cualquier adquisición que si se encuentra un error se vuelve atras": Si en una operación comercial hay un error en el precio, en la evaluación o en alguna otra parte de la transacción la misma es inmediatamente anulada y la compra-venta se anula. (Shuljan Aruj, Joshen Mishpat 232:1)

2) Mitzva leKaiem dibrei Hamet. "Es un precepto cumplir la palabra del muerto": En nuestra Guemará se preguntan qué pasa si el que envió algo muere y la mayoría de los jajamim sostienen que su palabra, más allá de que no tenga fuerza fisica porque murió, es válida y el enviado tiene que entregarle la plata al receptor (a quien el que murió quería) o bien a sus descendientes. La palabra de un muerto, su intención y voluntad, tienen peso hasta después de su muerte.

3) Nejasim sheiesh lahen ajraiut niknin bekesef, beshtar uvejazaka. Veshein lahen ajraiut ein niknin ela bimeshija. "Los bienes que tienen conexión (la tierra por ejemplo) se las adquiera con plata, con un documento o con suposición. Las que no tienen conexión (los bienes móviles) no se los adquiere sino con atracción". Traducir este fragmento de la Guemará es casi imposible, pero la idea es la siguiente. Los bienes fijos como puede ser un campo sólo se los puede adquirir con plata, con un documento de compra o con, por ejemplo, años de vivir en ella sin que nadie la reclamase para sí. Y para la halajá los bienes moviles, desde un teléfono hasta un libro, se los adquiere arrastrando y tirando de ellos desde el vendedor hasta el comprador, haciéndolo propio.

Y así completamos el primer capitulo del tratado de Gittin. Y como de costumbre decimos: Hadran Alaj Hamebi, volveremos a ti "Hamebi". Siempre que finalizamos un capitulo de un tratado talmudico no decimos que con el estudio que hicimos ya es suficiente sino que le hablamos al texto y nos decimos a nosotros mismos que tenemos la obligación, en un futuro, de volver al texto para reencontrarnos con él y seguir aprendiendo cosas que esta vez no advertimos.

Desde la próxima entrada las mismas serán más cortas porque empezaré el cuatrimestre de la universidad.

Shavua Tov!