viernes, 15 de septiembre de 2017

Ketuvot 77 - Los "defectos" del hombre

En las últimas Mishnaiot analizamos que ocurre cuando un hombre se casa con una mujer bajo la impresión de que la misma no posee ningún defecto pero luego de casarse los descubre. Ahora bien ¿Qué pasa si la mujer descubre que su marido tenía algunos defectos físicos y este se los ocultó? Nuestras dos últimas Mishnaiot del capítulo séptimo de Ketuvot trabajan este aspecto. La Mishná al comienzo nos dice que si al hombre le "nacen" ciertos defectos este no tiene la obligación de divorciar a su mujer. Hasta aquí el hombre tiene todas las de ganar y la mujer todas las de perder. Sin embargo Raban Shimon ben Gamliel, el patriarca de finales del siglo I d.e.c, dice que si los defectos son grandes la corte debe obligar al hombre a divorciar a su mujer. 

En una segunda Mishná se describen cuales son estos "grandes defectos" (Mumim Gedolim). Entre estos se enumeran: forúnculos, pólipos (que para los sabios talmúdicos son otra cosa, malos olores de la boca o de la nariz), hombres cuya profesión es la de recolectores (de cada de perros según el Talmud), curtidores de telas o forjador de hierro (todas estas profesiones tienen en común que trabajan con olores desagradables y estos quedan impregnados). Raban Shimon ben Gamliel agrega también: si el hombre se quedó ciego, perdió una mano o se rompió una pierna. En todos estos casos, y en casos similares, la mujer puede exigir el divorcio frente al juzgado. 


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